martes, 18 de noviembre de 2014

Medio Milenio de Olvido Eloy Reverón

La presente corresponde a los apuntes para la ponencia a ser presentada con este título en Caracas Asamblea Nacional el día viernes 21 de noviembre de 2014.
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Medio milenio de olvido pretende recordar a los olvidados de la tierra, los condenados al olvido. Las primeras víctimas de la dominación. Millones de seres humanos sometidos al más ruin de los genocidios, de cuyos sobrevivientes quedamos algunos de nosotros. Más de lo que nosotros pudimos creer alguna vez. Inspirado por ese espíritu de nuestros antepasados dedicamos buena parte de la juventud a investigar y estudiar todo lo relativo a una memoria perdida, pero no perdida por olvido, sino por falta de interés de quienes habían podido permitir que todos los documentos se salvaran de la inclemencia, precisamente porque estaban olvidados en los archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Medio Milenio de Olvido reúne la experiencia narrativa de dos trabajos académicos para optar a los grados de Magister en Relaciones Exteriores, y Magister en Seguridad Y Defensa, ambos dedicados al tema de la indianidad, sumados a una serie de investigaciones realizadas como exposiciones realizados durante los cursos de pregrado vinculados a las culturas indígenas y el proceso de población e implantación de la sociedad colonial.

Esta historia comienza narrando un primer capítulo que nos lleva desde la reducción de las etnias que ocupaban los espacios más apropiados para la vida económica y descanso para los nuevos amos, los encomenderos. No nos ocupamos de los asuntos heroicos de nuestros antepasados, solo tratamos de reunir testimonios que nos ayuden a explicar lo que finalmente comenzamos a comprender cuando terminábamos de redactar el primer borrador. Por ahora presentamos una parte del capítulo dedicado a lo que ellos llamaron la reducción de los indios.

En Medio Milenio de Olvido, nos ocupamos de tratar el asunto del Colonialismo y  Religión en  la ideología del lenguaje colombino. Después tratamos el tema de la evolución de la condición Jurídica del Indígena durante este medio milenio. Cuando analizamos el producto histórico de la conquista denunciamos que la convicción de la condición de inferioridad del indígena carece de fundamento epistemológico y es producto histórico de la dominación. Este lenguaje refleja una actitud ideológica equivalente a los objetivos que identifican la política con un proceso de "reducción", "incorporación" y “civilización” de los indígenas durante el siglo XIX y gran parte del siglo XX venezolano. Semejante mentalidad colonialista estará presente en el lenguaje, y aunque las palabras cambien el significado de las relaciones de los actores se mantiene constante, por tal razonamiento, la referencia histórica explica por sí misma la esencia del problema en las relaciones del presente. Otra parte del libro la dedicamos a Evolución histórica del Indigenismo en América, presentando con detalle los cinco tipos de Indigenismo durante la evolución de esta disciplina científica durante su época clásica. Luego pasamos a revisar la crisis del Indigenismo Interamericano y el llamado Réquiem del Indigenismo Integrista Interamericano proyectado hacia la visión del Neo Indigenismo, el cual desembocó en el carácter pluricultural y multilingüe que prevalecerá para continuar la relación y el nuevo perfil Indigenista Interamericano desde el Instituto con sede en México bajo la dirección del doctor Oscar Arze Quintanilla, consideraba que desde 1977 a  1989, se habían llevado a cabo importantes cambios en la política indigenista del continente  porque se habían transformado las concepciones, proposiciones y proyectos, que conformarían un nuevo escenario indigenista más amplio y con interlocutores más activos y participativos.

También hacemos un breve repaso referencial a la Acción Indigenista desde las Organizaciones Internacionales, el ambiente que los llevó a conformar lo que fue identificado como El Grupo de Barbados, el cual tuvo una repercusión de considerable valor al colocar sobre el tapete de la opinión pública el tema de los Derechos Humanos Indígenas.

Mención especial también merecieron tanto la participación de la Organización Internacional del Trabajo y el Tratado de Cooperación Amazónica la política indigenista   venezolana estudiada desde los archivos de la Dirección de Fronteras y su evolución histórica desde la el origen de las decisiones relativas a la política indigenista del Estado Venezolano durante el siglo XX. Tratando también el asunto como fue tratado en Universidades, Institutos de Investigación y Organizaciones No Gubernamentales y el indigenismo en el marco institucional venezolano durante las últimas décadas del siglo XX, la política y la acción Indigenista del Estado Venezolano  (1969 – 1980); la política y Acción Indigenista (1981 – 1990) y finalmente el indigenismo durante la crisis revolucionaria (1990 1999), todo esto acompañado de una cronología y una abundante relación de fuentes documentales, bibliográficas y hemerográficas. Existe también un capítulo donde comenzamos a elaborar una teoría para explicar la historia de la resistencia India, la cual ha evolucionado en la última década hasta poder identificar con el título de Teoría Bolivariana de la Historia (Una historia para la Liberación). Esto es precisamente el tema que resumiremos en el auditorio de la Asamblea Nacional en su sede de la esquina de Pajaritos.

El hilo conductor de nuestro trabajo fue elaborado desde la realidad de que estábamos frente a una relación de dominio, pero que además se había formado una cadena de dominadores y dominados, de excluidos que se resistían y aun se resisten a las imposiciones de la cultura dominante, pero también hemos estados dominados por una clase dominante dominada por sus amos foráneos, quienes siempre modifican sus formas de dominio encubiertas con los más insólitos argumentos. Este primer capítulo termina en un asunto conocido como  el indigenismo en América.

Lo primero que advertimos es que toda relación de dominio oculta la violencia o la justifica mediante un discurso y una cultura a la cual identificamos como cultura de la dominación. El primer acto de dominio consistió en darle nombres españoles a todas las personas y a las cosas. La isla de Quisqueya, que significa en el idioma de sus primeros ocupantes, los Taínos, la madre de las tierras,  en adelante, la llamarían La Española. El otro acto de dominación económica que trajo el nuevo experimento de implantación de la sociedad fue el cobro de tributo a los aborígenes, quienes debían aportar cierta cantidad de oro y algodón, o en su defecto prestar trabajo personal. Queda otra forma de dominación más evidente, cuyo resultado se vería materializado a los nueve meses de su ejecución. Una nueva generación de mano de obra para la servidumbre, la cual sería colocada en diferentes categorías o escalafones de importancia, todo en relación con el mayor o menor grado de acercamiento al color de la piel y los rasgos físicos más acercados a los del amo.

Durante los primeros años, la Corona no había establecido una política definida para la relación que establecían con los habitantes de las tierras ocupadas, se limitaban a reproducir sus costumbres medievales, a aplicar el derecho de guerra contra los moros y corsarios del Mediterráneo, consideraban como un hecho natural esclavizar a los enemigos, sobre todo cuando los supuestos enemigos no eran cristianos o contaban con buena fuerza de trabajo. Con respecto a la legislación española con respecto a los aborígenes debemos advertir que fue confusa, contradictoria, y sobre todo se quedaba sobre el papel.

Si el dos de agosto de 1530 se expidió una provisión general mediante la cual se proscribía la esclavización de los indios aunque fuesen capturados en "guerra justa", estamos ante una situación que indica que semejante práctica se había extendido a límites que era preciso detener o controlar. Al año justo de su promulgación, el primer gobernador alemán de Venezuela, Ambrosio Alfinger  la "suplicó"  ante la Real Audiencia de Santo Domingo porque le causaba daños y perjuicios a él y a los conquistadores, porque a falta de buscar inútilmente sin encontrar el fabuloso Dorado, la trata de esclavos indios era la única ganancia que habían obtenido de los 80.000 ducados que habían invertido los Welser [1] en la aventura venezolana.

Durante ese período inicial, se promulgaron y derogaron, disposiciones legales para regular la esclavitud de los naturales, la cual se fundamentó en justificaciones de captura por guerra y naborías, las cuales llegaron a considerarse como un derecho tan arraigado, que hasta se negaron a pagar el impuesto correspondiente del quinto real [2]. Luego vino una nueva forma de relación que se institucionalizó mediante una formalidad conocida como Repartimiento y la Encomienda[3], la cual no era más que una relación semejante pero con otro nombre.

El ideario de la Corona planteaba un problema jurídico cuando proponía la defensa de la persona y los bienes de los habitantes originales en Venezuela, quienes al carecer de concepto de propiedad privada y de la legislación que regulaba su existencia,  no encontraban más remedio que someterse o huir. En la realidad este ideario encontraba oposición de los colonos. El divorcio de los principios éticos con su aplicación práctica generó un conflicto en esta relación. La Ley consideraba a los nativos como a personas que requerían protección cuando en realidad, se les trataba como a animales porque no se les tenía la menor consideración a la hora de exigirles el trabajo. Proliferaron medidas reformistas, leyes pletóricas de buenas intenciones, pero incapaces de detener la acción depredadora de los colonos en las tierras conquistadas[4].

Las leyes de indias consideraron al indígena como a una suerte de niño grande, cuyos derechos merecían su protección en aras de su bienestar y justicia; un menor de edad dependiente de un tutor "civilizado" el cual debía asumir la responsabilidad de su destino.

Estas Leyes le garantizaban al aborigen los "beneficios" de la "civilización" y la "salvación" de su alma mediante un sistema que los "repartía" para colocarlos bajo la "protección" de los encomenderos, quienes además de ocupar sus espacios tradicionales, tenían el derecho de apropiarse de su fuerza de trabajo y el sometimiento a un impositivo régimen de tributos y contribuciones que asegurarían pobreza de por vida durante generaciones, y el Cielo después de los pesares sufridos en la Tierra.

El Papa Alejandro VI aspiraba a una rápida y segura cristianización de las regiones recién encontradas por las expediciones colombinas. La relación jurídica y política de este hecho está vinculada a la Bula Inter Coetera de tres de mayo de 1493. Su Santidad  entregó mediante donación a las Católicas Majestades de España, las tierras recién descubiertas y estableció la delimitación de las zonas correspondientes a españoles y portugueses. La intención está claramente vinculada a evangelizar a los infieles con el propósito de asociar a la Corona a la tarea de extensión de la cristiandad.  Este hecho se puede catalogar como un acto de Soberanía Celestial ejercida sobre el planeta, creación de Dios. Una vez rota la unidad cristiana con el protestantismo, apareció  la rivalidad por divulgar las propias creencias, o intensificar la cristiandad en virtud de esta contienda[5]. Para Atahualpa, último inca soberano, esta actitud fue considerada como una locura: repartir un mundo que no les pertenecía. Decirlo le costó la vida, o aceleró su sentencia. Lo mató el mismo extraño fundamento que otorga la soberbia de un monarca a sentirse con derecho de mandar a callar a otro jefe de Estado. La ideología que lo legitima en su país. La misma que justificó medio milenio de violencia.

Según las apreciaciones del jurista Rodríguez Iturbe, los colonialistas de entonces, tenían como ratio iuris, en lo que se refería a la evangelización del Nuevo Mundo, el principio de salus animarum.  O cualquier cosa que el común de los mortales no entendiera, pero que sonara con carácter científico. Pero más allá de las precisiones ideológicas y jurídicas, nos interesa fundamentar  la idea que expresa un autor citado por Rodríguez Iturbe quien señala que  El Estado Eclesiástico ocupaba un sitio preferente en la jerarquía social de Hispanoamérica. Considerando la Corona como uno de sus fines principales en la conquista del Nuevo Mundo, la conversión y doctrina de los indígenas, no dejó de favorecer y dotar allí a la Iglesia Católica y de honrar a las personas eclesiásticas[6]. Lo relevante de esta cita obedece a  fundamentar la idea de que la vinculación de la evangelización con la conquista de los territorios otorgados por derecho divino, tiene raíces y tradición histórica en cuanto a un proceso identificado con la idea de incorporar al indígena a la tradición cristiana y sobre todo, poner sobre el tapete la constante de la evangelización como elemento común, así como la presencia de grupos misioneros de las ramas más variadas del cristianismo, como se hará ver en el desarrollo de este trabajo la presencia de misioneros religiosos:  misioneros Capuchinos, Nuevas Tribus, Adventistas, y protestantes, entre otros, quienes constantemente se han dado a la tarea de influir sobre la cultura de las etnias, para favorecerlas con los beneficios de nuestra civilización, y pensando de manera sincera, en la mayoría de los casos, que les están haciendo un gran beneficio al cristianizarlos porque  han estado convencidos de que esta forma de vida cristiana es superior. El mismo Bartolomé de las Casas con su imagen de santurrón, no aceptaba otra religión que la propia, que según él, además era superior al resto de las religiones. A esta fuerza evangelizadora, representada con flechas como los vectores de la fuerza física, tienen su punto de partida en el símbolo de la Cruz y se proyectan en la expansión geográfica de la dominio mental que ejercerán las instituciones de la Cruz en la expansión de la cultura europea en América, a la cual se le incorporarán los medios de información del sistema capitalista a quienes continuaremos representando con la Cruz.

De los albores de la Conquista es necesario recordar un acuerdo firmado entre Enrique Ehinger y Bartolomé Sailer, representantes de la Compañía Welser en Sevilla, la cual tuvo lugar en marzo de 1528, mediante la cual se estipulaba la conquista y población de Venezuela, y más tarde, en 1531, pasó a manos de Antonio y Bartolomé Welser, sin olvidar las expediciones de Juan de Ampíes.

Vale destacar que después de la Independencia, la nueva nación le reconoce al aborigen su derecho de igualdad ante la Ley, pero a la luz del proceso histórico no alcanzamos más que a percibir un velo que resguarda nuevamente fines políticos y económicos concretos: la explotación de mano de obra barata y el despojo progresivo de sus tierras. La "civilización" lo desvincula del sentido colectivo de ocupación y aprovechamiento de los recursos del hábitat y los somete a un sistema progresivo de producción agraria al estilo criollo como la única alternativa frente al exterminio de sus patrones culturales y la aniquilación de sus etnias. Las nuevas naciones se encontraron ante una disyuntiva por su condición de nuevas repúblicas a la hora de diseñar nuevas estructuras la cual fue expresada por Simón Bolívar en su célebre Carta de Jamaica: ...no somos indios ni europeos, sino una especie intermedia entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles: en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar estos a los del país y mantenernos en él contra la invasión de los invasores; así nos encontramos en el caso más extraordinario y complicado...  Dentro de semejante ambigüedad los criollos adoptaron modelos europeos que proponían la reducción e incorporación. En la obra, discursos, y conversaciones con el Doctor Esteban Emilio Monsonyi, siempre nos advierte el cuidado antropológico con que debe tratarse el tema del mestizaje, para no caer en una nueva versión del racismo colonial.   

En el Discurso mediante el cual Antonio Leocadio Guzmán[7] presenta su Memoria ante el Congreso en 1831. Muestra preocupación por la ausencia de Misiones, lamenta que “innumerables indios se han vuelto a la vida salvaje, sus pueblos están en escombros, yermos los campos que cultivaban[8].  Es un gobierno de supuesta ideología liberal, pero no percibe la fuerza colonizadora de la Iglesia, no podían captar que la inversión de la Iglesia era un negocio a muy largo plazo. Tan colonizado el ministro Guzmán que no observa la ingerencia extranjera en esas Misiones.

Durante el siglo venidero, las relaciones entre el Estado y la Iglesia no acusan comunicación relativa a la presencia de alguna política de Misiones, ignoraban el estado en que se encontraban siquiera las instalaciones de las Antiguas Misiones.  Para el Ministro del Interior y Justicia “ El medio más eficaz para la reducción de los indios gentiles ha sido hasta ahora el de las misiones, que ya en julio del año 18 decía el gobierno de Colombia que habían desaparecido desde el Amazonas hasta Cumaná”[9] El lenguaje oficial utiliza términos de “Reducción” y “Civilización” de tribus “salvajes”. Detrás de estos términos reposa una ideología que define claramente el punto de vista de la clase dominante con respecto a los indígenas, los desconocidos pobladores del territorio nacional ubicado en lo “impenetrable” de la selva. Menciona prohibiciones tales no como contratar indios sin salario estipulado ..., se les igualó en derecho con los demás ciudadanos, se les eximió de contribuciones civiles, por cinco años, en los bienes que poseyeran comunalmente, se les mandaron a restituir las tierras en proporción y pleno dominio, y se mandaron tomar informes y formar listas de ellos, con otras disposiciones igualmente benéficas[10].

La mentalidad  se asoma en el discurso  neocolonialista, es curioso observar estas citas a la luz de las necesidades de población blanca europea que manifiestan cuando piensan en inmigrantes.  Al avanzar el siglo  encontramos otro ejemplo: " Se declaran las regiones Delta y Caura y el Territorio Amazonas región de Misiones Católicas para la reducción y civilización de los indígenas, encargando de dichas Misiones a Religiosos Capuchinos, cuyo número podrá ascender a cincuenta padres"[11]

Pero más allá de los discursos, cuentas y justificaciones existen hechos concretos que reflejan la actitud hacia los indígenas y la manera como se les consideraba. Tal es el caso del Comandante de la línea de Sinamaica cuando informa al gobernador de Maracaibo acerca de  Los Excesos cometidos por los goagiros (sic) cerca de la línea de Sinamaica.  Aunque el tono de la presentación habla de excesos de los indígenas, no miran como exceso el hecho que los exploradores de campo estuvieran bañando y dando de beber a sus caballos en el único pozo donde los indígenas tomaban agua, sin tomar en consideración la aridez de la región. Ellos no lograron entender porque esos "indios tan bravos" se disgustaban cuando alguien llegaba a bañar sus caballos en el pozo  de agua potable[12]. Si observamos el contexto histórico donde se manifiestan los hechos, corresponden a la época de las discusiones Pombo Michelena. El argumento que se quería resaltar era que los venezolanos estaban muy ocupados en la defensa de la Guajira. Presentaron el caso como si los soldados hubiesen sido provocados por los indígenas, sin justificado motivo.

Cuando la información llega de Maracaibo a Caracas, y sale hacia Bogotá, tampoco mencionan el detalle de que los criollos bañaban sus caballos en el agua del pozo. Se olvida la condición climática de la zona, y el valor que el agua pueda tener para ellos. Si se observa el tenor del documento en virtud del lenguaje empleado; comienzan llamándolos "indios guajiros", luego entre paréntesis expresan que "habían intentado robarse los caballos de la guarnición", luego elevan el tono a "banda de forajidos", luego se refieren a "nuevas partidas de indios turbulentos", y resaltan el hecho de que tampoco  habían misioneros para esa época en la zona.

El Estado Venezolano, como engendro de la Guerra de Independencia no pudo controlar el mismo descontento insatisfecho manifiesto en las Guerras Civiles que agotó su resistencia después de consumir el siglo XIX alimentando su poder con más violencia, para la conquista de la paz. La violencia política duró, en pocas palabras: un siglo, hasta que el general Gómez impuso por la fuerza, aunque parezca contradictorio, impuso la paz, tanto el liberalismo, como la libertad se agotaron como símbolos para justificar guerras.

El siglo XX requirió de nuevos símbolos, el general Gómez había consolidado la unidad territorial de la Nación; mediante la integración de los Andes a la vida nacional; garantiza la paz mediante la conformación de un ejército nacional para el Estado, el Estado tendrá "provisionalmente " su comandante en Jefe: el general Gómez, quien monopoliza e institucionaliza la violencia, dando fin a cien años de guerras civiles.

Estado y Ejército fundidos sustituirán durante el neocolonialismo a la Espada y la Corona; mientras que la cruz se divide entre instituciones regidas por católicos y protestantes o evangélicos. Pero surge un nuevo símbolo, emblema de la Venezuela del siglo XX: la torre de Petróleo, el oro negro del neocolonialismo. El Dorado de ese siglo.
    





[1] Juan Friede, Orígenes de la Esclavitud Indígena en Venezuela, en: América indigenista Órgano Trimestral del Instituto Indigenista Interamericano, vol XXXII n 1,  México, enero 1962, pp 7 -23
[2] Juan Friede, Ob. Cit. p. 17.
[3]  “A partir de 1545 se inicia entre nosotros el sistema de la encomienda, ya que al mismo tiempo que se repartían tierras, se comenzaron a distribuir los indios entre los colonos, quienes los destinaban a cultivarlas, cuidar los ganados y demás trabajos agrícolas. El encomendero se obliga a enseñarles doctrina cristiana, español, mandarles a rezar una misa cuando murieran, a pagar tributo anual al fisco y servir al rey en lo militar cuando lo llamaren. No podían vender ni prestar los indios encomendados.” Arellano Moreno, Breve Historia de Venezuela, p. 114.
[4]  “La política española de buenas intenciones, como la llamaba Lambert, enfrentó siempre la resistencia enconada de los conquistadores y las de aquellos que les siguieron, dando origen al fenómeno que aún en nuestros días afecta tan profundamente la vida política latinoamericana, o sea la proliferación de medidas legislativas de naturaleza reformista, que manifiestan buenas intenciones, pero ante las cuales la respuesta es generalmente la de su evasión por parte de la mayoría.
[5]  José Rodríguez Iturbe, Iglesia y Estado en Venezuela, Caracas, U.C.V., 1968, pp. 12 – 13.
[6]  R. Konetzke,” La esclavitud de los indios en la Estructuración Social” en Estudios de Historia Social de España, Madrid, 1949. Citado por Rodríguez Iturbe, Ob.Cit. p. 21
[7]  Memoria, sobre los negocios correspondientes a los despachos del interior y justicia del Gobierno de Venezuela, que presenta el encargado de ello al Congreso Constitucional de 1831 (2 de la Ley y 21 de la Independencia) El texto de esta Memoria lo recogió Antonio Leocadio Guzmán en Datos históricos Sur Americanos, Bruselas, 1878, tomo I, pp 57 – 128) (Nota del Ed.) en La Doctrina Liberal, Antonio Leocadio Guzmán , tomo I, Caracas, Ed. Congreso de la República, n 5, 1983
[8]   Memoria del Interior y Justicia 1831,p. 87 en : La Doctrina Liberal, Antonio Leocadio Guzmán , tomo I   
[9]   Memoria del Interior y Justicia 1831,p. 87 en : La Doctrina Liberal, Antonio Leocadio Guzmán , tomo I.
[10]  Memoria del Interior y Justicia, 1931, p. 86 en Ob. Cit.
[11]  Joaquín Crespo, Decreto de 12 de mayo de 1894.
[12]  1.1.13.3 AGDF SE INSTRUYE AL MINISTRO DE LA REPUBLICA EN BOGOTA DE VARIOS EXCESOS COMETIDOS POR LOS GOAJIROS CERCA DE LA LINEA DE SINAMAICA EN 1844 FLS 503 - MCBO, 8 de febrero de 1844 fls 506 - 510

lunes, 18 de marzo de 2013

VIII Congreso Indigenista Interamericano México 1980 y IX Congreso Indigenista Interamericano IX Sta. Fe, N.México, EEUU, 1985 por Eloy Reverón


Habían transcurrido ocho años desde la reunión del último Congreso, tiempo durante el cual se hicieron evidentes una serie de cambios mundiales en lo social, político y cultural que afectaron la situación de las poblaciones indígenas de América. La política desarrollista que caracterizó, en términos generales, a esos años no repercutió en beneficios para los sectores marginados, lejos de eso, incrementó la brecha entre el campo y la ciudad y fueron pocas las manos que capitalizaron la riqueza. Treinta millones de indígenas, que al parecer del director del Instituto Indigenista interamericano, habían comenzado a tomar conciencia de sí mismos porque...,
trabajaron con admirable tenacidad en el despertar de su conciencia étnica, en la búsqueda de soluciones propias para lograr el derecho a la autodeterminación, a la igualdad y al respeto a los derechos humanos, a participar plenamente en los beneficios del desarrollo. Esto dio lugar al fortalecimiento de sus organizaciones y les permitió ganar mejor espacio político en sus países [1].
  
          En este Congreso se destacan varios hechos significativos. Comienzan recomendando mantener relaciones más estrechas con los gobiernos contratantes y las respectivas organizaciones indígenas e indigenistas de los mismos países. Hacen obligatoria la inclusión de los representantes indígenas, y sus designaciones deberán ser a partir de entonces por los indígenas. En 1940 la citada inclusión era facultativa, pasaron cuarenta años para llegar a esta situación. Los indígenas participaron por primera vez, se desarrollaron foros paralelos a las actividades regulares del Congreso donde se analizaron temas relativos a las tecnologías adecuadas, movimientos indígenas,  la necesidad de un sistema de documentación indígena para América Latina, y una declaración conjunta que será comentada posteriormente.
          De igual manera este VIII Congreso decide solicitar apoyo financiero a los países contratantes para poder cumplir las funciones. Pero el más significativo de estos hechos fue el resultado del diagnóstico mediante el cual reconocieron que el indigenismo tradicional había sido una actitud intermitente y variable que había planteado de manera cíclica la preservación o la integración indiscriminada de la población indígena,  admitieron la erosión de las respectivas e inadecuadas políticas  empleadas hasta la fecha, para afrontar el problema indígena. Tomaron conciencia  de la propia visión defectuosa, al haber concebido a los grupos indígenas como
“sobrevivencias o aberraciones de la evolución y la cultura como un agregado de rasgos desconectados de la práctica social; por eso las comunidades indígenas han sido vistas como pequeñas entidades autocontenidas y aisladas y han sido objeto de medidas que han contribuido a destruir las condiciones que garantizan su economía natural imposibilitando la reproducción material de la población que se pretendía defender y de su cultura,... [2]

          Admitir semejante error implica una expresión de madurez como institución, admitir de igual forma que los tiempos estaban cambiando aceleradamente, y que los países miembros cuya población indígena era más significativa debían tomar medidas, porque la presión aumentaba donde los niveles de miseria anunciaban tendencia evidente hacia la explosión social. Pero no sólo alcanzaron semejante nivel sino que además trataron de admitir las causas de semejante situación al hecho de:
 “Que se ha respondido sistemáticamente a los intereses de los grupos en el poder y por ello, la mayoría de las veces, no ha beneficiado a los sectores indígenas. (...) Que se ha seguido de cerca presiones y estrategias foráneas, (...) que han impuesto soluciones extrañas y deculturativas (...) Que se ha caracterizado por marginar de cualquier nivel de participación en la formulación y ejecución de los programas, a los miembros interesados y sus organizaciones [3];

          Además admitieron las consecuencias de semejante situación al reconocer los resultados de los programas que durante cuarenta años habían tenido como panacea del indigenismo:
de aquí se ha seguido el que tales programas se conviertan frecuentemente en mecanismos de desmovilización y en estrategias para controlar y reprimir el avance de los niveles de organización y de lucha alcanzados por los indígenas. La utilización de los enunciados indigenistas como recurso demagógico para alcanzar ciertas formas de apoyo político ha sido frecuente [4].

          Esta actitud mostrada por los participantes de este Congreso VIII es la causa esencial para señalarlo como un hito dentro de la evolución del indigenismo integracionista. Aunque ellos pensaron que marcaría un hito en la historia porque a  la situación planteada respondieron con  el Plan Quinquenal de Acción Indigenista Interamericano, el cual tuvo tal expectativa del éxito que llegaron a anunciar al VIII Congreso por el significado de este plan como:
un hito fundamental para poner en acción planes y programas eficaces, planes que tiendan a promover la transformación de las condiciones de vida de las propias poblaciones indígenas en los programas que les atañen y llevarse a cabo dentro de un contexto político como lo es el Plan Quinquenal de Acción Indigenista Interamericano [5],...

          Semejante optimismo  obedecía a la creencia generalizada de que mediante a un plan articulado para el desarrollo económico y un cambio superficial de orientación ideológica
 basado en un pluralismo social, y cultural cuyo principio es el trato igualitario por parte del Estado a todas las personas que integran sus respectivas sociedades nacionales, al mismo tiempo que reconociendo la diferencia de cada grupo étnico dentro del mosaico social que constituyen las naciones indias del Continente[6] .

          De manera tan sencilla pretendieron enmendar los cuarenta años de errores, o la actualización de un modo de proceder que acusaba su ineficiencia, adaptaban la acción indigenista a los cambios que la historia le evidenciaba.  
Un ejemplo elocuente del cambio de sentido de semejantes reuniones al aparecer la presencia de indígenas en la Conferencia en ello lo representa el documento fechado el 19 de noviembre de 1980, y firmado por indígenas de México, Estados Unidos, Costa Rica, Bolivia y Venezuela, asistentes al Foro convocado al mismo tiempo que el VIII Congreso Indigenista Interamericano celebrado en Mérida de Yucatán, México, el cual  titularon  Declaración India, donde exigieron a los gobiernos americanos cinco puntos que resumimos:  1.- Respeto a las políticas indias dentro de cada país americano en sus actividades de propaganda, organización y movilización. 2.- Legalización de ese respeto mediante el ordenamiento de leyes especiales de protección a los derechos políticos de las poblaciones indias. 3.- Presencia permanente en cada país de un representante del Secretario de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, encargado exclusivamente de vigilar el cumplimiento de los derechos políticos de las poblaciones indias. 4.- Reconocimiento a cada pueblo a ser diferente, es decir a vivir de acuerdo a su propia cosmovisión, estilo de trabajo y el derecho a educarse a sí mismo conforme a su propia filosofía y método.
Culminaron el documento señalando que es tiempo que dejaran de tratarlos como a menores de edad, objetos en disputa por gobiernos y corrientes ideológicas, porque todos los conducían al etnocidio.
          Ante tal realidad el VIII Congreso recomendó abandonar el paternalismo impositivo y autoritario para poder responder a los intereses de los indígenas. Reconocer y defender las bases territoriales que aseguraran la reproducción material de las poblaciones indígenas, con una orientación agraria, que es la manera de vida mayoritaria de producción indígena, mediante la revisión de las leyes agrarias. Contar con organizaciones indígenas autónomas e independientes. Promover el uso de las lenguas nativas y por medios legales, su conservación. Y a los gobiernos que utilizaran el pleno empleo de sus soberanía para asegurar...
el retiro de las agencias nacionales o extranjeras que por su naturaleza o su práctica etnocidas estuvieron atentando contra las culturas indígenas [7].

          Esta es una alusión al Instituto Lingüístico de Verano y a la misión evangélica conocida como Nuevas Tribus. Los influjos de los antropólogos de Barbados se hacen presentes en el VIII Congreso Indigenista Interamericano.
          Los años de 1984 y 1985 fueron años difíciles para el indigenismo interamericano debido a la crisis económica financiera, la cual tocó muy de cerca a las comunidades indígenas en virtud de que los gobiernos disminuyeron sus inversiones en programas de desarrollo social en este sector de la población.
          El año de 1985 destaca logros importantes en países como Argentina, Colombia, México, Nicaragua, El Salvador y Brasil, sin que mencionaran logro alguno alcanzado en la relación con Venezuela. Destacaron como mayor acontecimiento del año la celebración del IX Congreso Indigenista Interamericano, porque:
“ Nunca en la historia del indigenismo hubo un Congreso que cobijara  tantos participantes, la presencia de más de 700 observadores indígenas que hicieron conocer sus puntos de vista en los foros, sobrepasó nuestras expectativas [8].

                    Los esfuerzos se orientaron hacia el apoyo las aspiraciones de los pueblos indios que buscan alcanzar mejor nivel de organización y especial énfasis en que
..., pueda tomarse en consideración los valiosos aportes que ofrecen las culturas indígenas con su tecnología, con sus conocimientos para afrontar y coadyuvar en las soluciones de la actual situación [9].

          Esto refleja un reconocimiento al hecho de que habían confiado demasiado en el traslado mecánico de estrategias de desarrollo, y tecnologías que pudieron ser eficientes en otros contextos, mientras que para nuestras realidades resultan muchas veces hasta contraproducentes.



[1] Oscar Arze Quintanilla, Discurso de presentación al VIII Congreso Indigenista Interamericano, Mérida, México, 17 11 de 1980. AGDGSF, MRE, Exp. 11.17.31

[2] “Diagnóstico de los principales problemas que afectan a las poblaciones indígenas y la proposición de principios que deben regir el indigenismo.” Subcomisión 2 de la Comisión 1, VIII Congreso Indigenista Interamericano, AGDGSF, MRE, Expediente 11.17.31 p. 18

[3] “Diagnóstico de los principales problemas que afectan a las poblaciones indígenas y la proposición de principios que deben regir el indigenismo.” Subcomisión 2 de la Comisión 1, VIII Congreso Indigenista Interamericano, AGDGSF, MRE, Expediente 11.17.31 p. 19

[4] Idem

[5] Oscar Arze Quintanilla, Discurso de presentación al VIII Congreso Indigenista Interamericano, Mérida, México, 17 11 de 1980. AGDGSF, MRE, Exp. 11.17.31
[6] Oscar Arze Quintanilla, Discurso de presentación al VIII Congreso Indigenista Interamericano, Mérida, México, 17 11 de 1980. AGDGSF, MRE, Exp. 11.17.31

[7] , VIII Congreso Indigenista Interamericano, AGDGSF, MRE, Expediente 11.17.31 p. 20
[8] Instituto Indigenista Interamericano, Informe de las Actividades de las Actividades durante el año 1985, p. 6

[9] Instituto Indigenista Interamericano, Informe de las Actividades de las Actividades durante el año 1985, p. 1

lunes, 11 de marzo de 2013

X Congreso Indigenista Interamericano, Argentina 1992 y XI Congreso Indigenista Interamericano, Managua 1993 por Eloy Reverón


El Instituto Indigenista Interamericano, bajo la dirección del doctor Oscar Arze Quintanilla (1934), consideraba que desde 1977 a  1989, se habían llevado a cabo importantes cambios en la política indigenista del continente  porque se habían transformado las concepciones, proposiciones y proyectos, que conformarían un nuevo escenario indigenista más amplio y con interlocutores más activos y participativos.
Texto tomado de la tesis magistral de Reverón
Instituto de Altos Estudios Diplomáticos
"Pedro Gual"
Caracas, 2002
Es de destacar que el indigenismo había adquirido un nuevo perfil, caracterizado por importantes modificaciones en las legislaciones y en las políticas de los estados, y por el alto desarrollo de los movimientos de los pueblos Indios y de sus organizaciones. De igual manera se refleja la preocupación por crear condiciones para que estos dos procesos se profundizaran y aseguraran una relación fundamentada sobre la base del reconocimiento de la pluralidad de la sociedad y la diversidad de las culturas presentes en ella.
Mostraron también en esa oportunidad, el reconocimiento de que tal característica de esta sociedad debía ser respaldada por la adopción de normas jurídicas de la más alta jerarquía, e instrumentados en las prácticas de los propios gobiernos e instituciones.
El paso grande dado hacia el futuro se verifica en el hecho de haber considerado que  las prácticas culturales y los conocimientos y  de los pueblos indios  son un aporte significativo para establecer nuevas vías y esquemas para el desarrollo, tanto para el beneficio de las sociedades nacionales como el de los pueblos aborígenes[1].
Consideraron de igual forma la necesidad de garantizar el derecho de participación de los pueblos indios en el desarrollo nacional, y que  en los procesos de desarrollo se hacía indispensable fortalecer las organizaciones de base, las cuales podían incluir formas tradicionales y expresiones modernas a elección de los propios indígenas. Colocaron sobre el tapete una realidad que reconoce en los pueblos indígenas y tribales a los más fieles guardianes de la ecología, de la preservación de los bosques, selvas amazónicas y la vida  natural, y en contraposición, empresas transnacionales exportadoras de maderas, flora y fauna silvestres, han venido causando la depredación que amenaza a toda la humanidad y atenta contra el hábitat de los pueblos indios.
En virtud de tales consideraciones elaboraron una serie de resoluciones resumidas a continuación. Comenzaron recomendando a los gobiernos que al aplicar sus políticas indigenistas, superaran las orientaciones integracionistas y asimilacionistas, para propugnar por la más amplia y plural participación y consulta de los pueblos indígenas en la elaboración de las políticas relativas a ello, o que al adoptar decisiones que pudieran afectarles. Asegurar, también su participación en las distintas instancias, a la hora de la toma de decisiones, en su ejecución y evaluación[2].
El abandono de las prácticas integracionistas implicó la sugerencia  que  debían aceptar como objetivos esenciales de las políticas internas de los países miembros, principios de autodeterminación o autogestión de los pueblos indios, en virtud de hacer posible que asumieran  mayor control y capacidad de decisión sobre los asuntos inherentes a sus propias formas de vida[3].
Otro asunto interesante que se expone es el reconocimiento y garantía de los derechos históricos de los pueblos indios con sus respectivas personalidades jurídicas que les permitieran, a través de mecanismos adecuados, la participación en la formulación de las legislaciones nacionales. Lo que la recomendación no explica con detalle, es el sentido de esos derechos históricos[4].
En cuanto a la reglamentación, ejecución y cumplimiento de las normas constitucionales relativas a la vida de los pueblos indios,  recomendaron el estudio de la posibilidad de incorporar, normas constitucionales que permitieran el reconocimiento del carácter multiétnico y pluricultural, de conformidad con la legislación interna de cada uno de los países miembros. Previendo regalías, cuando se exploten minerales dentro de su territorio. No condicionar a un determinado tipo de producción cuando se ejecute la entrega de tierras. Velar por la Salvaguarda de los derechos de los indios y conservar sus tradiciones, culturas, costumbres y tierras y/o territorios. Tener en cuenta que las tierras a entregar sean aptas, suficientes y que contemplen la garantía del crecimiento de la población[5].
Que se prestara apoyo a la aplicación con disposiciones relativas a los pueblos indios para la adopción de reglamentaciones correspondientes a las normas constitucionales vigentes e involucradas con la vida de los pueblos indios, y que pusieran en práctica su ejecución y cumplimiento[6].
  Recomendaron el apoyo a  todas aquellas iniciativas tendientes a la implementación práctica del Derecho Consuetudinario indígena [7].
Sugirieron que este reconocimiento al derecho consuetudinario de los pueblos indios, así como su práctica en el interior de los sistemas jurídicos nacionales fuera considerado, debería obligar a contar con el concurso de peritos que expliciten la problemática desde la cosmovisión indígena para los casos en que estos se hallen implicados[8]
Al Instituto Indigenista Interamericano le sugirieron que organizara un servicio de asesoría jurídica para ofrecer asistencia y capacitación a los indios de América en virtud de formular propuestas en este campo para la aprobación y puesta en práctica de los derechos conquistados[9]  y que continuara con el apoyo y desarrollo de acciones de formación de cuadros indígenas para promover y defender  los derechos humanos indígenas y los derechos étnicos. Esto incluye un trabajo que contribuya con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y con el Instituto Interamericano de Derechos Humanos al proceso de preparación de un instrumento que en ámbito interamericano que garantizara los derechos de los pueblos indios[10]        
A los gobiernos de los países miembros recomendaron la aprobación  del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales Núm. 169 (1989) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)[11].
En los países cuyas legislaciones habían incorporado políticas agrarias que favorecieran a los pueblos indígenas, le dieran cumplimiento durante el más breve plazo, el virtud de distribuir la tierra entre quienes la habían ocupado por tradición[12]
Solicitaron la garantía a la participación de los pueblos indios en los estudios, procesos y análisis de adjudicación y demarcación de la tierra o territorios en virtud de asegurar una extensión territorial ajustada a la realidad económica y social[13]  y la garantía para estos pueblos de su participación y beneficio en la exploración y explotación de los recursos naturales que se encontrasen en sus tierras[14]
Al Instituto Indigenista Interamericano le recomendaron emprender un estudio a nivel continental sobre el problema de la tenencia de la tierra, resaltando la función de este recurso en los programas de desarrollo, con un carácter operativo que sirviera para defender los territorios indios en cuanto a sus derechos de propiedad y posesión[15].
Tomaron en cuenta sugerencia provenientes del Foro de Pueblos Indios[16] relativos a la idea de que no existe modelo alternativo de desarrollo que encuentre vialidad sin los recursos esenciales para realizarlos, tanto como financieros e institucionales como la  misma tierra[17].
La adopción de medidas conducentes a la protección de los derechos territoriales y ambientales en virtud de darle prioridad a la defensa de los recursos de la región[18]     
  La distinción del uso cultural, tradicional e indígena de la hoja de coca,  como elemento fundamental de la cultura y la vida social de los pueblos indios de una parte significativa de la región del continente, en virtud de no confundirla con la producción, comercialización y consumo ilícito de la cocaína es esencial para que los países comprendan la necesidad de tener en cuenta los resultados de las investigaciones que sobre el consumo de la hoja y el impacto de sus usos ilícitos ha auspiciado y publicado el Instituto Indigenista Interamericano para comprender y apoyar las luchas de los indígenas en defensa de una tradición cultural importante y ajena al fenómeno del narcotráfico;  y, en consecuencia, intensificar las acciones de control en las zonas de consumo y tráfico, dentro y fuera de los países del continente, limitando y/o erradicando la represión respecto del cultivo culturalmente necesario de la hoja de coca[19] .
 La medición de las consecuencias de la explotación de recursos y la construcción de obras de infraestructura que afectaron los derechos a la tierra y la seguridad ambiental de los pueblos indios [20], y que los gobiernos respeten los derechos indios sobre la tierra y sus recursos dentro de sus programas de protección ambiental[21], y que se evitara  la utilización de los países del Tercer Mundo como basurero tóxico, de los experimentos nucleares y otros igualmente nocivos[22] , así como la ratificación de las resoluciones aprobadas en congresos anteriores, destinadas a la protección del ambiente[23] .
Recuerdan nuevamente a los estados la importancia que tiene articular las decisiones en el área de la organización político administrativa en virtud del respeto y defensa de los territorios y autoridades india[24].
  Los países miembros deberían establecer procedimientos de consulta con los pueblos indios a la hora de implementar cualquier iniciativa que les incumba, que se acuerden de que ellos son seres humanos, ciudadanos de la misma nación y como tales tienen el derecho a participar en los procesos de desarrollo de sus naciones[25]
Hacer lo pertinente para que cada día sea mayor la participación de los indios en las organizaciones indigenistas, y que adquieran jerarquía en los cuadros de mando ocupando el lugar que les corresponde en las representaciones nacionales ante los organismos internacionales[26]; y que esta participación fuera organizada de tal manera que los indios pudieran en un futuro cercano, tomar cargo en los organismos e institutos, para que cuando asumieran el cargo en dichos organismos contaran con el mismo apoyo financiero, técnico e institucional, que siempre hubo cuando no había indios[27].
Que garantizaran la participación y consulta de los pueblos indios en la elaboración y modificación de leyes que los afecten[28].
 Solicitaron al Instituto Indigenista Interamericano que cada país incluyera delegados indígenas en sus representaciones ante los futuros congresos indigenistas, y que procuraran que estos delegados representasen de modo legítimo a las organizaciones de base de los propios indios[29].
A los gobiernos de los países miembros estimularan y apoyaran los proyectos de desarrollo comunitario propuestos por los mismos indios, y que se les diera la asesoría técnica y financiera para capacitarlos en la dirección y administración que como beneficiarios le correspondía[30]

Que se aprovecharan de manera sistemáticas todas los conocimientos y experiencias de los indios en el tratamiento racional de sus recursos ambientales[31]
En la búsqueda del respeto por las formas de organización escogidas por los indios, ha de reconocerse la personalidad jurídica que les garantice su autonomía que les permitiera la ampliación a niveles étnicos, regionales, nacionales e internacionales que deberían ser consolidadas y fortalecidas por los gobiernos, organismos internacionales y organizaciones no gubernamentales[32].
  Dirigidos a los organismos y agencias internacionales en virtud de apoyar la ejecución de programas dirigidos a las poblaciones indígenas, respetando la soberanía de los estados[33]
Solicitaron prioridad para la capacitación técnica y social de los indios en áreas como educación, salud, trabajo, vivienda. Recordando la igualdad de condiciones para las mujeres incorporadas a estos programas[34], y que revisaran los requisitos curriculares para darles mayor flexibilidad a fin de posibilitar su aprovechamiento por parte de los miembros de los pueblos indios[35]
El desarrollo por parte del Instituto Indigenista Interamericano, de un programa destinado al intercambio de experiencias tecnológicas, y el  impulso de programas de cooperación técnica horizontal entre países, regiones y pueblos indios[36].
El apoyo de los gobiernos a las acciones de investigación y programas de capacitación en los campos de la etnolingüística, la antropología, la etnohistoria y otras áreas a fines, que contribuyan a la recuperación y revaloración de las diversas culturas, la apropiación de los elementos culturales que se consideren adecuados a la generación de nuevas alternativas; asegurando la participación de los indígenas[37]
Esfuerzos para el fortalecimiento financiero del instituto para realizar la profundización del apoyo a las organizaciones de pueblos indios, en los campos de capacitación e intercambio[38]
Observó un detalle interesante con respecto a la población india debido a la necesidad de conocer con objetividad la cuantía de la población indígena del continente, que es generalmente subenumerada, con el consecuente desmérito en los planes y programas de sus países de residencia y homologar los criterios y procedimientos censales utilizados[39]
 Rescatarles hasta el nombre que el colonialismo les ha quitado durante casi medio siglo para entonces[40].
Que en Instituto Indigenista Interamericano y los gobiernos de los estados miembros propicien y permitan la difusión, por todos los medios de comunicación social, de la información relativa a la situación y al desarrollo de los pueblos indios, sus reivindicaciones y los planteamientos de sus organizaciones para propiciar el respeto y valorización de la cultura y la adhesión de los no indígenas a la causa indígena[41].
protección de los derechos de creación artística y artesanal de la producción indígena, a fin de evitar la expropiación, plagio, despojo o utilización indebida[42].
Evitar que la conmemoración de los 500 años de la invasión europea al continente americano, signifique una celebración o festejo que ofenda y desprecie a los descendientes de los pobladores americanos que durante 500 años han resistido vigorosamente a todo intento de imposición cultural[43].
Dar debido cumplimiento a la recomendación Núm. 10 del VIII Congreso Indigenista Interamericano (Mérida, Yucatán, México, 1980) la cual dice textualmente:
"Solicitar a los países miembros de la Organización de Estados Americanos, la investigación de las labores desarrolladas por el Instituto Lingüístico de Verano, Nuevas Tribus o cualquier otra entidad, a fin de determinar cuál ha sido realmente su actuación en cada uno de los países en que las mencionadas entidades desarrollan su labor.
Recomienda que de ser negativa la evaluación que se practique, se tomen las medidas necesarias para su expulsión"[44].

 El apoyo a la creación de instituciones nacionales que se ocupen en el rescate, fortalecimiento y desarrollo de las lenguas aborígenes, y que debían contar con  experiencia y capacidad de profesionales indios[45]
    A los gobiernos sugería  armonizar con  los esfuerzos de las ONG en beneficio del desarrollo de los pueblos indios y de la sociedad en su conjunto; y que, en aquellos casos en que tales organizaciones estuvieren causando daño a la integridad física, cultural y social de tales pueblos, o abusando de ellos en cualquier forma, tomen las medidas pertinentes[46].
Difusión para la Relatoría del Foro de Pueblos Indios entre los gobiernos nacionales, organizaciones indígenas, parlamentos, universidades, asociaciones estudiantiles, gremiales y sindicales, de los países miembros, así como entre los organismos internacionales y no gubernamentales, y los medios de comunicación social y mantener en futuros congresos la convocatoria al Foro de Pueblos Indios, para que  puedan expresar, en un espacio apropiado, paralelo al Congreso, sus puntos de vista y sus demandas y aspiraciones[47].
Que se tenga presente que las situaciones de violencia, agravadas en los últimos años en algunas regiones del continente, afectan de un modo especial a los pueblos indios, su vida y su estabilidad territorial; y que se tomen medidas en consecuencia[48].



[1] Consideraciones del ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTERAMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[2] Capitulo VIII, Recomendación n 1.- Participación indígena, en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTERAMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[3] Capitulo VIII, Resolución n 2. Autodeterminación y autogestión de los pueblos indios en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTERAMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989

[4] Capitulo VIII, Resolución n 3. Reconocimiento y garantía de los derechos históricos de los pueblos indios en las legislaciones nacionales en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[5] Capitulo VIII, Resolución n 4.- Reglamentación, ejecución y cumplimiento de las normas constitucionales relativas a la vida de los pueblos indios en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[6] Capitulo VIII, Resolución n 5.- Apoyo a la aplicación de disposiciones relativas a pueblos indios en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989

[7] Capitulo VIII, Resolución n  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[8] Capitulo VIII, Resolución n 7.- Utilización de peritos e intérpretes en los juicios.  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[9] Capitulo VIII, Resolución n 8.-  Asesoramiento jurídico para los pueblos indios en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[10] Capitulo VIII, Resolución n 9.- Derechos Humanos indígenas; formación de cuadros. en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[11] Capitulo VIII, Resolución n 10.- Ratificación del Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales, número 169, de la OIT en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[12] Capitulo VIII, Resolución n 11.- Políticas agrarias a favor de los pueblos indios en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[13] Capitulo VIII, Resolución n 12.- Participación de los pueblos indios en la adjudicación y demarcación de territorios  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[14] Capitulo VIII, Resolución n 13.- Exploración y explotación de recursos en territorios indígenas   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[15] Capitulo VIII, Resolución n  14.- Organización de un estudio sobre la tenencia de la tierra indígena
  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[16] Modelos Alternativos de Desarrollo (Villa La Angostura, 28 al 30 de septiembre de 1989)
[17] Capitulo VIII, Resolución n 15.- Recursos para modelos alternativos de desarrollo   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[18]Capitulo VIII, Resolución n  16.- Derechos territoriales y ambientales de los pueblos indios y defensa de los recursos de la región   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[19] Capitulo VIII, Resolución n 17.- Defensa del cultivo y consumo culturalmente necesarios de la hoja de coca     en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[20] Capitulo VIII, Resolución n 18.- Consecuencia de la explotación de recursos y obras de infraestructura   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[21] Capitulo VIII, Resolución n  19.- Protección del patrimonio indígena  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[22] Capitulo VIII, Resolución n 20.- Desechos tóxicos y nucleares   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[23] Capitulo VIII, Resolución n 21.- Ratificación de resoluciones sobre el medio ambiente
   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[24] Capitulo VIII, Resolución n  22.- Respeto y defensa de territorios y autoridades indias  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[25] Capitulo VIII, Resolución n  23.- Participación de los pueblos indios en el desarrollo nacional   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[26] Capitulo VIII, Resolución n 24.- Participación de indígenas en organismos indigenistas nacionales e internacionales  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[27] Capitulo VIII, Resolución n  25.- Indígenas en la dirección de organismos e institutos   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[28] Capitulo VIII, Resolución n 26.- Legislación: participación y/o consulta de pueblos indígenas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[29] Capitulo VIII, Resolución n 27.- Participación indígenas en futuros Congresos     en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[30] Capitulo VIII, Resolución n  28.- Apoyo a proyectos de desarrollo comunitario propuestos por indígenas   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[31] Capitulo VIII, Resolución n 29.- Aprovechamiento de conocimientos indígenas     en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[32] Capitulo VIII, Resolución n  30.- Fortalecimiento de las organizaciones indígenas de base en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[33] Capitulo VIII, Resolución n  31.- Apoyo de programas dirigidos a poblaciones indígenas   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[34] Capitulo VIII, Resolución n 32.- Becas para capacitación de indígenas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[35] Capitulo VIII, Resolución n  34.- Flexibilización de requisitos para becas   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[36] Capitulo VIII, Resolución n 33.- Intercambio de experiencias tecnológicas apropiadas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[37] Capitulo VIII, Resolución n 35.- Investigación para la recuperación y revalorización de las culturas indígenas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[38] Capitulo VIII, Resolución n 36.- Fortalecimiento financiero del Instituto Indigenista Interamericano.    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[39] Capitulo VIII, Resolución n 37.- Estadísticas sobre pueblos indios  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[40] Capitulo VIII, Resolución n  38,. Revisión de las denominaciones dadas a los pueblos indios   en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[41] Capitulo VIII, Resolución n 39.- Difusión de información relativa a la situación y desarrollo de los pueblos indios    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[42] Capitulo VIII, Resolución n 40.- Protección de derechos de creación artística y artesanal indígena    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[43] Capitulo VIII, Resolución n 42.- Conmemoración del V Centenario    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[44] Capitulo VIII, Resolución n  43.- Cumplimiento de recomendación sobre organizaciones religiosas  en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989
[45] Capitulo VIII, Resolución n 44.- Fortalecimiento y desarrollo de lenguas indígenas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[46] Capitulo VIII, Resolución n 45.- Coordinación con Organizaciones No Gubernamentales
    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[47] Capitulo VIII, Resolución n 46.- Difusión del Acta del X Congreso e Institucionalización del Foro de Pueblos Indios    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989  
[48] Capitulo VIII, Resolución n 47.- Situaciones de violencia en áreas indígenas    en: ACTA FINAL DECIMO CONGRESO INDIGENISTA INTER AMERICANO   San Martín de los Andes, Neuquén, Argentina 2 al 6 de octubre de 1989